
La historia de José Everardo Cristóbal Quirino es una fuente de orgullo e inspiración para todos los mexicanos.
Everardo nació en una de las islas que se encuentran en el lago de Pátzcuaro. Desde su nacimiento, estuvo rodeado de agua y todo en torno a su vida tenía que ver con ella. Su familia, como casi todos en la isla de Urandén (jícara en Tarasco) se dedican a la pesca.
La vida de Everardo inició con un hecho trágico: cuando tenía 4 años de edad, cayó al agua y uno de sus hermanos lo salvó regresándolo a la barca, sin embargo el hermano no logró salvarse y murió ahogado al enredarse en algunas de las hierbas que crecen en el fondo del lago.
Ese hecho marcó la vida de Everardo pues le dio la fuerza para encontrar una causa por la cual remar con fuerza y nunca vencerse ante la adversidad. Uno de sus primos, entrenador de canotaje, al ver la fuerza y tenacidad que mostraba al remar, lo invitó a unirse al equipo y a hacer pruebas.
La fuerza de voluntad y la fortaleza física de Everardo construyeron una gran historia de éxitos que lo llevaron a los juegos olímpicos de 2008 y 2012 representando a México y, aunque no logró medallas ahí, sí dejó un palmarés que lo pone como el mejor representante de canotaje de nuestro país, logrando:
· Un campeonato mundial en 2006
· 2 medallas de oro y una de plata en campeonatos Panamericanos
· 2 medallas de oro y 4 de plata en juegos Centroamericanos y del Caribe.
Impresionantes logros para quien la vida inició entre la pobreza y la tragedia, mismas que transformó en energía y fuerza de voluntad para salir adelante y convertirse en un gran campeón!
Entonces, ¿se puede o no se puede?
Llamado a la acción: Sigamos el ejemplo de José Everardo Cristóbal Quirino, elijamos una meta ambiciosa y vayamos por ella sin importar la adversidad.
No sé ustedes, pero después de conocer su historia, estoy convencido que siempre se puede!
Aunque nuestro entorno se empeñe en querernos mostrar lo contrario…
Fernando López G.