
Acorde a los principios que rigen nuestro blog respecto a alejarnos a posicionamientos políticos y religiosos, anticipo que este artículo respetará dichos principios para centrarse más bien en la gran fe que tiene nuestra nación y que ha sido el motor de grandes acontecimientos en la historia de nuestro país.
Basta recordar el pasaje histórico más importante de nuestra nación, la Independencia de 1810, cuyos principales iniciadores, Hidalgo y Morelos, fueron personajes dedicados al culto religioso, así como algunos de sus símbolos: el estandarte de la Virgen de Guadalupe y el “Grito de Independencia” cuyo llamado fue realizado a través de las campanas de la iglesia de Dolores Hidalgo.
Mi reflexión, en este sentido, sería: ¿hubiera tenido la misma fuerza el llamado sino hubiera sido a través de estos personajes de gran arraigo en el pueblo y con el uso de dichos símbolos?
E, insisto, no se trata de que sea una u otra religión. Se trata del fervor del pueblo mexicano por su Dios, por sus representantes, por sus símbolos y no se diga por la Virgen de Guadalupe.
Estamos por recibir la visita del Papa, el máximo jerarca de la religión católica. Nuestro país, según recientes estadísticas, es mayoritariamente Católico (83%), con lo cual se espera un gran recibimiento y grandes movimientos de personas para acercarse a él.
¿Por qué la gente tiene estas manifestaciones tan impresionantes en torno a su fe?
Pareciera que tanta incertidumbre hacia el futuro, tanta violencia, tantos resquebrajamiento de los valores humanos, buscan en un evento como éste, así como en las peregrinaciones y otros eventos religiosos, la respuesta o la esperanza para mantener la fuerza de espíritu y mente a fin de seguir buscando un mejor futuro, tal y como sucedió en 1810.
Porque a pesar de todos los problemas ya mencionados, más otros, el pueblo mexicano sigue siendo creyente, sigue siempre fiel…
Llamado a la acción: No importa la religión que profesemos, fortalezcamos los valores como base de la educación de nuestros hijos, así cualquier impulso religioso que venga en el futuro, podrá encontrar mejor terreno para provocar movimientos positivos de trascendencia para nuestra querida nación.
Fernando López G.