
Bajaba del metro de Paris, cuando viví una experiencia muy peculiar: iban a cerrarse las puertas cuando un parisino aventó su maleta para evitar que las puertas cerraran. Bajó del vagón y comenzó a gritar mientas se acercaba a nosotros. En cualquier otra circunstancia hubiera entrado en pánico, sin embargo el rostro de nuestro “perseguidor” era un rostro alegre, era el rostro de alguien a quien daba gusto encontrarse con una persona conocida.
Resulta que era 16 de septiembre y yo había decidido portar una playera con motivos mexicanos y que este francés había estado un par de semanas vacacionando en México y que, habiendo sido tan grata su experiencia en nuestro país, su intención era la de ponerse a mis órdenes para ver si podía hacer mi estancia más placentera en su país y todo ello porque prometió que lo haría como agradecimiento de la gran calidez con la que fue tratado en México.
Seguramente hemos escuchado muchas veces lo buenos anfitriones que somos los mexicanos y la gran calidez humana que demostramos con los visitantes. No en balde nuestro país está en el top 10 de destinos turísticos y el primer lugar en Latinoamérica.
Veamos una definición de calidez humana: “Es el cariño y el afecto que las personas muestran hacia los demás. Calidez es calor, esto quiere decir que se crea un ambiente feliz en el que las relaciones interpersonales fluyen de manera natural. Cuando hablamos de calidez humana hay una relación muy estrecha con el concepto de empatía”
Sin duda podemos considerarlo como un gran valor humano y sin duda somos sumamente cálidos con nuestros visitantes. Siempre estamos dispuestos a ayuda, siempre estamos dispuestos a ser empáticos y hacer más placentera la experiencia de los turistas y debemos estar muy orgullosos de ello.
La pregunta, y al mismo tiempo el llamado a la acción, es: ¿por qué no lo somos en nuestro día a día con quienes circulan al mismo tiempo que nosotros, en los autos, en las filas, en el transporte público, en las banquetas? ¿por quéestacionarse en lugar de minusválidos, por qué pasarse los altos, por qué meterse a los carriles prohibidos?
Esto, sobre todo, en las grandes ciudades de nuestro país y muy particularmente en la Ciudad de México.
Los invito a dar paso a la calidez humana, no es difícil, está en nuestro ADN y así lo reconocen en todos los lugares del mundo que han visitado nuestro país..