
El 2018 se presenta ante nuestro México como un año difícil, lleno de desafíos, de retos y con pocas buenas expectativas para el desarrollo de nuestro país. Es un año de elecciones nacionales y un año de un entorno internacional complicado.
¿Y si lo enfrentamos como enfrentamos el reciente sismo de septiembre?
Con fortaleza, con energía, con decisión. Que no importe si llueve, si no hay recursos suficientes, si parece que no hay cosas buenas frente a nosotros.
Que sigamos adelante, quitando escombros, con el puño en alto y la quijada apretada para sostenernos del último punto de esperanza que exista.
Ya nos demostramos que somos fuertes, que somos determinados, que sabemos trabajar en equipo y lograr lo impensable.
Aprendamos de ello y proyectémoslo hacia el 2018 y mucho más allá del 2018.
La suma de voluntades de los mexicanos, juntos, es más grande que cualquier amenaza. La suma de energía positiva siempre ha sido más grande que la negativa.,
Vamos México, toma la lección del 2017 y sigue siendo ese México del minuto después del temblor del 19 de septiembre.