La Academia Mexicana de la Lengua

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Una de las formas de sentirse orgullosos de nuestra mexicanidad, es conociendo respecto a nuestras instituciones más respetadas y, por otro lado, conocer respecto a nuestro lenguaje. Qué mejor combinación de ello si podemos saber de la Academia Mexicana de la Lengua. Aquí, en Sentimientos de mi Nación, ponemos nuestro granito de arena al compartirles información muy valiosa para conocer más sobre esta importante institución.

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La Academia Mexicana de la Lengua es una de las instituciones poco o nada conocidas, pero de gran trascendencia en nuestra vida cultural, incluso hasta en las aulas de Educación Primaria y en nuestras conversaciones habituales. Muchas de las palabras y de las frases que ordinariamente usamos están incluidas por las desiciones o las normas de esa Academia, y no siempre nos damos cuenta de que así es.

Los orígenes remotos de esa institución son la Real Academia Española de la Lengua que se fundo 1713, en Madrid, España.

En 1770, dio inicio su relación con México cuando el jurista y filólogo don Manuel de Lardizábal y Uribe, nacido en San Juan del Molino, Tlaxcala, y educado en el Colegio de San Ildefonso de la ciudad de México, fue elegido para ocupar el sillón C., y sería más tarde su secretario perpetuo.

Antes de alcanzar su vida independiente, México manifestó con el “cultivo del español mexicano”, la voluntad de lograr su emancipación cultural; por ello, a lo largo del siglo XIX, surgieron varios intentos de crear una academia propia que entre sus objetivos tuviera conservar, estudiar y adoptar palabras del español hablado en México.  Redactar diccionarios y gramáticas de las lenguas habladas en territorio nacional, conformar un atlas del uso del idioma, y corregir el uso anárquico de la ortografía.

Es de mencionarse también la Academia de Letrán, fundada en 1836 y disgregada en 1856, pero que sólo acogía a Literatos, no a estudios de filología o de Lingüística.

El 24 de noviembre de 1870, la Real Academia Española determinó constituir academias americanas correspondientes.  El jurista, poeta y traductor nacido en México don Fermín de la Puente y Apezechea, quien ocupaba el sillón H de la Real Corporación, desempeñaría un papel decisivo en la fundación de las primeras academias hispanoamericanas.

La sesión inaugural de la Academia Mexicana fue presididas por don José María de Bassoco el 11 de septiembre de 1875, en casa de su primer bibliotecario, don Alejandro Arango y Escandón, ubicada en la antigua calle de Medinas número 6 (hoy República de Cuba número 86), en la ciudad de México. Fue Secretario don Joaquín García Icazbalceta, y tesorero don José María Roa Bárcena.

La Academia, de acuerdo con las reformas estatutarias de 1952 y 2006, posee 36 sillas de número para sus miembros en activo; puede elegir hasta 36 individuos correspondientes y cinco honorarios y considerar en retiro a cuantos académicos de número en activo lo soliciten.

Entre 1981 y 1982, se publicaron tres números del Boletín de la Academia Mexicana. En 1993, la Academia empezó a prepara un nuevo Diccionario de mexicanismos, cuya primera edición es de 2010.

El 22 de diciembre de 1952, el gobierno de la república concedió un patrimonio en fideicomiso a la Academia, la cual se constituyó entonces como asociación civil.

El 11 de diciembre de 2001, la corporación cambió su nombre por el de Academia Mexicana de la Lengua; ese mismo año, puso a disposición del público el sitio electrónico www.academia.org.mx, el cual ofrece a los usuarios información institucional y obras de consulta lingüística en línea, de acceso gratuito.

En el transcurso de su existencia, a la Academia han pertenecido más de tres centenares de académicos: los más ilustres escritores, lingüistas y estudiosos del país; lo mismo filólogos y gramáticos que filósofos y ensayistas, poetas y novelistas, comunicólogos y jurisconsultos, dramaturgos e historiadores, humanistas y científicos.

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