Salvemos a las abejas

trollinho-1627958-unsplash.jpg

En este espacio, basados en la gran importancia y transcendencia que tienen las abejas, nos unimos al esfuerzo realizado por los calendarios cívicos del mundo que dedicaron uno a las abejas.

Se trata de crear conciencia sobre la importancia de las mismas para nuestra vida, y para la vida del planeta. Vale la pena que le dediquemos unos minutos a asunto tan importante como trascendente. Como sea, salvar a las abejas es salvar a nuestro mundo y por supuesto a nuestro México!

Además de la miel, y de todos sus beneficios, la tercera parte de lo que comemos es producto del trabajo de las abejas. Fertilizan las flores para que se den las frutas, y así las plantas se reproduzcan, y a los humanos no nos falte casi el 80 por ciento de nuestra comida. Hay otros muchos insectos que ayudan a la fertilización de las plantas, pero las abejas siguen siendo hasta ahora las más importantes. Las plantas que no se fertilizan por los insectos, lo hacen por la acción del viento, que es más aleatorio e inseguro.

Los investigadores y los apicultores experimentados nos hablan de dos características de las abejas que pudieran parecernos exageradas a los escépticos: primero, tienen un sistema de comunicación universal, mediante movimientos y aleteos, por el cual dan información precisa de donde se encuentran las floraciones y cuál es el macizo de flores que contiene el mejor néctar; y segundo, son capaces de tomar decisiones: de una colmena sale un grupo de abejas a las flores con el mejor néctar, y otro grupo vuela a donde están el resto de las flores. Parece exagerado, pero de esta manera hay una especie de selección natural, pues se polinizan las mejores con las mejores, sin abandonar el resto.

Todos los materiales químicos con que se trata de defender a los enormes plantíos de árboles frutales por todo el mundo, son unos de los enemigos más grandes de las abejas. Cuando ellas llegan a las flores que han sido fumigadas, se llevan en sus patitas también los residuos químicos, y la siguiente generación, a los 19 días, muere. Muchos no logramos entender por qué los humanos hacemos eso: sabemos que sin la polinización no habrá frutos, y matamos a los polinizadores. Sabemos que si no hay frutos no habrá alimentos, ni por lo tanto ganancias económicas para toda una cadena que comienza en la flor fertilizada y termina en un plato de comida, pero matamos a quien origina esa cadena.

Son muchos otros factores, además de toda clase de pesticidas químicos, los que están acabando con las abejas. La deforestación es uno de ellos, el cambio climático es otro, pues afecta los ecosistemas donde viven. Aunque parezca increíble, todo ese desorden ha causado que las abejas enfermen atacadas por parásitos y por hongos que les causan la muerte casi instantánea, pues carecen de defensas. Y otro causante de la muerte de abejas son los campos magnéticos con que los humanos hemos cubierto la atmósfera del planeta: les afecta su sentido de orientación, por lo que resultan incapaces de volver a sus colmenas, o caen al suelo totalmente incapaces de retomar el vuelo… y en ambos casos mueren.

¿Qué podemos hacer nosotros por las abejas?

  1. Tomar parte en toda manifestación ante los gobiernos del mundo para que tomen medidas a favor de las abejas
  2. Sembrar en los espacios abiertos de nuestros hogares plantas que floreen en abundancia (lo cual depende de cada región)
  3. Colocar en esos mismos espacios pequeños recipientes con agua para que ellas beban y se repongan de sus largos vuelos, cambiando diariamente el agua

Y, por supuesto, tal vez la más importante: hacer conciencia en otras personas a fin de generar una gran acción global en favor de estos preciosos y preciados animalitos.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario