Museo Nacional de Antropología e Historia

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Tanto el edificio en sí, como cuanto alberga de su riquísimo acervo arqueológico y etnográfico de todo el país, y de las actividades académicas que en sus espacios se realizan, lo han convertido en un símbolo de nuestra cultura nacional. Por ser, además, guardián de los datos y documentos con que apoya sus exhibiciones, amplía de manera cabal el conocimiento de nuestras raíces culturales desde la perspectiva de los que llamamos pueblos indígenas. Esto es, resulta ser un alojamiento importante, y por lo tanto necesario de conocer, para la comprensión de nuestra identidad nacional.

El presidente Adolfo López Mateos decidió encargar su construcción a uno de los talentos más sobresalientes del México de todos los tiempos: el Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, después de un concurso internacional convocado por medio de la Secretaría de Educación Pública, cuyo titular era otro enorme talento mexicano, Jaime Torres Bodet, poeta y diplomático. El terreno abarca unos 80 mil metros cuadrados de patios, jardines, áreas de servicio y, principalmente, del enorme edificio donde se encuentran 22 salas de exhibición. Dos de los más famosos tesoros conocidos en el mundo son el monolito de Tláloc, el dios del agua, y el calendario azteca.

Tiene como misión investigar, conservar, exhibir, y difundir las colecciones arqueológicas y etnográficas más importantes de México. Fue Inaugurado el 17 de septiembre de 1964, y en la ceremonia el presidente López Mateos expresó el sentido de ese grandioso esfuerzo, diciendo: “El pueblo mexicano levanta este monumento en honor de las admirables culturas que florecieron durante la era precolombina en regiones que son, ahora, territorio de la República. Frente a los testimonios de aquellas culturas el México de hoy rinde homenaje al México indígena en cuyo ejemplo reconoce características de su originalidad nacional.”

México es un país de museos. Muchas veces en las escuelas más apartadas encontramos un museito con sus tesoros locales. Pero, sin duda, en la punta de la pirámide se encuentra el de Antropología e Historia, por lo que ningún mexicano debiera desconocerlo, y menos si se considera una persona culta… ¡Allá nos vemos!

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