A 29 años del Premio Nobel de Octavio Paz

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El 10 de Diciembre de 1990 es recordado como el día en que Octavio Paz recibió el Premio Nobel de Literatura, en Estocolmo, Suecia, de manos del rey Carlos XVI Gustavo. Le fue otorgado “por su escritura apasionada y de amplios horizontes, caracterizada por la inteligencia sensorial y la integridad humanística”.

Ya en ocasiones anteriores, habíamos conmemorado, en este espacio, tan importante premio para los mexicanos. Ahora recordaremos algunas palabras de su discurso de aceptación y agradecimiento por el Premio, sobre todo por sus profundas enseñanzas y por ser un reflejo poco conocido de su personalidad:

“Comienzo con dos palabras que todos los hombres han pronunciado desde el amanecer de la humanidad: gracias. La palabra gratitud tiene equivalentes en cada idioma y en cada lengua la gama de significados es abundante. En las lenguas romances esta amplitud abarca lo espiritual y lo físico, de la gracia divina concedida a los hombres para salvarlos del error y la muerte, a la gracia corporal de la bailarina o al felino que salta a través de la maleza. La gracia significa perdón, perdón, favor, beneficio, inspiración; Es una forma de hablar, un estilo agradable de hablar o de pintar, un gesto que expresa cortesía y, en definitiva, un acto que revela la bondad espiritual. La gracia es gratuita; es un regalo. La persona que lo recibe, la favorecida, le agradece; Si no es base, expresa gratitud. Eso es lo que estoy haciendo en este mismo momento con estas palabras ingrávidas. Espero que mi emoción compense su ingravidez. Si cada una de mis palabras fuera una gota de agua, verías a través de ellas y vislumbraré lo que siento: gratitud, reconocimiento. Y también una mezcla indefinible de miedo, respeto y sorpresa al encontrarme aquí ante ustedes, en este lugar que es el hogar tanto del aprendizaje sueco como de la literatura mundial.”

            Y en otra parte: “Reflexionar sobre el presente no implica renunciar al futuro ni olvidar el pasado: el presente es el lugar de encuentro de las tres direcciones del tiempo. El árbol del placer no crece en el pasado o en el futuro, sino en este mismo momento. Sin embargo, la muerte es también un fruto del presente. Tenemos que aprender a mirar la muerte en la cara. La experiencia poética podría ser uno de sus fundamentos. ¿Qué sabemos del presente? Nada o casi nada. Sin embargo, los poetas sí saben una cosa: el presente es la fuente de las presencias.”

            Además de su presencia en la diplomacia mexicana y de sus actividades docentes en el extranjero, Paz fue en México fundador, director y miembro de movimientos culturales, revistas literarias, donde publicó innumerables artículos, ensayos, poemas, y críticas literarias, y también, claro, sobre temas de política.

            Octavio Paz, un gran talento que en el mundo representa con honor la cultura mexicana, con sus 25 premios y reconocimientos nacionales e internacionales, sus 27 libros de poesía y sus 31 libros de ensayos, entre los que sobresalen “Las trampas de la fe”, y, desde luego, “El laberinto de la soledad”.

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