
El pasado 24 de enero, conmemoramos el Día Internacional de la Educación. Este año tiene como objeto principal atender la necesidad de movilizar a la sociedad en todo el mundo, precisamente, a favor de la educación. “Movilizar a todos los agentes educativos, los dirigentes políticos de alto nivel, a los ciudadanos y padres de familia, a los sindicatos y asociaciones de docentes, para hacer realidad el derecho de todos a la educación. Es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras”.
La Declaración Universal de las Naciones Unidas exige la educación primaria como gratuita y obligatoria. Y la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) estipula que los países miembros de la ONU deberán hacer accesible para todos la educación superior.
Y la ONU agrega: “Sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos, y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos. El derecho a la educación de estas personas se ve afectado y eso es inaceptable.”
El Estrado Mexicano, después del Artículo 3 Constitucional original de 1917, ha venido haciendo una serie de reformas para cumplir los compromisos como estado miembro de la ONU, y en la actualidad ha quedado así:
“Toda persona tiene derecho a la educación. El Estado -Federación, Estados, Ciudad de México y Municipios- impartirá y garantizará la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior. La educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias, la educación superior lo será en términos de la fracción X del presente artículo. La educación inicial es un derecho de la niñez y será responsabilidad del Estado concientizar sobre su importancia.”
“Corresponde al Estado la rectoría de la educación, la impartida por éste, además de obligatoria, será universal, inclusiva, pública, gratuita y laica.”
“La educación se basará en el respeto irrestricto de la dignidad de las personas, con un enfoque de derechos humanos y de igualdad sustantiva. Tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria, el respeto a todos los derechos, las libertades, la cultura de paz y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia; promoverá la honestidad, los valores y la mejora continua del proceso de enseñanza aprendizaje.”
“El Estado priorizará el interés superior de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en el acceso, permanencia y participación en los servicios educativos.”
Así pues, el Estado y la sociedad mexicana tenemos todas las bases para realizar una educación de alta calidad. Ahora nos corresponde, a cada uno en lo individual, buscar una forma de llevar a cabo acciones, de cualquier tipo, para contribuir con esta causa tan transcendental para nuestro México.