En ocasión del Aniversario del Natalicio de Don José Ma. Morelos y Pavón

Queridos lectores: como ustedes saben, nuestro blog está dedicado al gran e histórico documento que Don José Ma. Morelos escribió y título como “Sentimientos de la Nación”. Pues bien, hoy celebramos el natalicio de nuestro ilustre héroe y, a manera de homenaje, compartiremos algunos datos respecto a Morelos que son poco conocidos pero sumamente importante para conocer su obra y su legado.

De José María Morelos Pavón poco conocemos de los libros que leyó de niño; sin embargo, cualesquiera hayan sido, ahora sabemos muy bien lo que ellos significan para despertar el interés y la imaginación de la infancia, y, en este caso, lo que eso trascendió para su futuro personal y el de la nación mexicana. Tenemos las referencias de que su abuelo materno, José Antonio Pavón, fue “maestro de primeras letras”, por lo que podemos deducir que con él aprendió, no sólo a leer y “hacer cuentas”, sino que también tuvo acceso a su pequeña biblioteca. 

Por sus biógrafos hemos llegado a conocer el particular cuidado que tuvo su madre, Juana Pavón, en su educación familiar y social, y en tenerlo junto a ella cuando ayudaba al maestro José Antonio en “las clases”. Después él mismo fue maestro de Gramática y Retórica en Uruapan, Michoacán. Todo esto fueron los cimientos de su, para la época, muy amplia cultura. Veamos además, así resumido:

Su preparación académica no fue tardía. A donde llegó tarde fue al seminario, donde lo académico adquirió sistematización, gradación según un fin, el de los estudios para la ordenación sacerdotal. Estudió gramática latina y retórica; Bachiller en Artes, o sea en Filosofía, por la Universidad de México en 1795. 

De él, como estudiante, escribió su maestro, el Bachiller Jacinto Mariano Moreno: “que en atención a su aprovechamiento y recto proceder, tuve a bien conferirle, en consecuencia de todos sus referidos méritos, que fuese premiado con última oposición de mérito en la aula general, con la que se observa premiar a los alumnos de esta clase, la que desempeñó con universal aplauso de todos los asistentes…

Y otro maestro suyo, el licenciado Joseph María Piza, catedrático de Teología Moral, certificó que: “don Joseph María Morelos, en punto que acabó sus cursos de Filosofía, en que sacó primer lugar, pasó al día siguiente a cursar la catedra de teología moral de mi cargo… y en cuanto a seguir asistiendo a ella, no ha faltado, antes bien cursa juntamente la teología escolástica; se porta con formalidad, es mozo de esperanza…” etcétera

Ordenado sacerdote en 1797, en compañía nada menos que de otro ilustre independentista, don José Sixto Berduzco. Lo que menos se espera con sólo eso es que alguien, cualquiera, fuera iletrado o de educación descuidada, como algunos maliciosamente han llegado a afirmarlo de Morelos, y si, como escribe Lucas Alamán, “carecía de las prendas exteriores que pueden recomendar a una persona en la sociedad culta”, seguramente se refería a que no era bonito, ni soberbio, ni vanidoso, ni tenía criados o esclavos a los cuales golpear, como era costumbre.

Sin embargo, poseía un caudal importantísimo de conocimientos que se reflejan en los libros que lo acompañaban en todas las campañas militares, hasta el momento de su aprehensión. Nos quedaron los testimonios de un listado de libros recibidos en Ajuchitlán en 1815. Fueron 2 huacales con 71 libros entre los que vale la pena mencionar están la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino, La Summa Moral de Ferrer, el Cursus Filosofix philosophiae de Palanco, De regio Patronato de Rivadeneira. Entre los autores paganos se mencionan a Platón y a Fedro; y algo sumamente curioso e importante: Morelos estudiaba francés e italiano, hebreo y griego, japonés y tagalo, contando también con el Arte de la lengua mexicana el diccionario Castellano del padre Esteban Terreros.

 Todos estos datos, y muchos más, son muy importantes para entender mejor Los Sentimientos de la Nación, El Acta de Independencia de la América Septentrional, y el Acta Constitutiva para Libertad de la América Mexicana, conocida también como la “Constitución de Apatzingán.” Y porqué generalmente a don José Mará Morelos se le reconoce como el formador del Estado Mexicano.

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