
En ocasión del día del médico, hacemos un homenaje a todo el personal médico que hoy libra una batalla contra el Covid 19, a través de este artículo:
El “arte de curar” en nuestro tiempo tiene significaciones muy diferentes a las originales, que es bueno recordar en los “tiempos de pandemia”. “Arte” se refería a hacer ajustes, colocar cada cosa en su lugar, y “curare” significaba tener cuidado, procurar diligentemente, buscar acuciosamente; de donde se aplicaba a la recuperación de la salud mediante ajustes cuidadosos en el cuerpo para buscar las causas de la enfermedad, y aplicar un remedio. Esto era lo que se llama diagnosticar, por lo que si el dignóstico era acertado, los medicamentos aplicados “curaban”; pero si no lo eran, además de no curar podrían causar otros problemas, no había habido diligencia ni acuciosidad.
Y algo más, que ahora nosotros llamamos somatizar, y que los antiguos médicos simplemente conocían como desajustes en la salud por causas psíquicas. Para ejemplificalo de una manera vulgar, diremos que la tristeza causa falta de apetito y soledad, mientras que la alegría busca comidas ligeras, a veces abundantes, acompañadas de bebidas alcoholizadas y personas con quienes compartir esa felicidad.
Entonces el arte de curar se refería lo mismo al cuerpo que a la psiqué, o a ambos. Y competaremos estos apuntes con la frase “si puedes curar, cura; si no puedes curar, alivia; si no puedes aliviar, consuela y acompaña”. Esto es, el consuelo al enfermo, la compañía al enfermo para quien ya no hay ni cura ni alivio, es también, y aveces de modo sobesaliente, una actitud médica y, en muchas ocasiones, queda a cargo de las enfermeras, y aun de los camilleros en los hospitales.
Pues esto es lo que hemos observado que ha venido sucediendo en esta pandemia del covid-19. Para lo enfermos de este virus no hay cura todavía, a casi un año de haberse presentado. Los médicos han ensayado mil formas de aliviar los padecimientos de quienes han sido atacados por ese virus, y hasta ahora se siguen experimentado muchos remedios que alivien los sufrimientos de los enfermos, sin ninguno definitivo.
En cambio hemos visto a médicos, a enfermeras, a camilleros, incluso a personal de servicio, que en todo tipo de hospitales se han preocupado, se han dedicado a consolar, a acompañar a los enfermos que se enfretan solos a la muerte, y lo menos que les hemos visto hacer es dar la mano al moribundo, a manera de consuelo.
Siendo tan terriblemente peligroso por el contagio, ya es admirable; pero hacerlo a sabiendas del riego, es heroico. Atreverse a arriesgar la vida por consolar al enfermo, por acompañarlo en su dolor hasta el momento de morir, en verdad se necesita ser algo más que heroico. Es muestra de una gran valentía, de su fortaleza moral muy grande, y, principalmente, de un amor al prójimo hasta esos extremos.
Admirable!!!
Por eso, en este “Día del Médico”, además de nuestro reconocimiento a la diaria labor de quienes se han dedicado al “arte de curar”, mostramos también nuestra admiración y respeto a quienes sin importarles su propia salud, adicionalmente “consuelan y acompañan”, a quienesno tienen cura, y que en muchas ocasiones con sólo eso logran salvar vidas.
Honor y reconocimiento a estos admirables profesionales del “Arte de curar”.