
El pasado 12 de Noviembre se cumplieron 40 celebraciones del “Día del Libro” en México, así como la conmemoración del 372 Aniversario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz, cuyo nombre verdadero fue Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana.
El presidente López Portillo, precisamente para honrar a sor Juana, por medio de un decreto en 1979, instituyó este Día del Libro a partir de 1980, con el acuerdo previo de las editoriales y de los libreros de realizar al mismo tiempo ediciones especiales, promociones a la lectura, descuentos y otras actividades alrededor del libro. Hasta hoy ha sido un éxito.
Ciertamente este año no será posible la presencia masiva de lectores en las librerías y bibliotecas: las condiciones para adquirir libros han cambiado drásticamente debido a la pandemia, como todos sabemos; sin embargo, las posibilidades de obtener libros se han diversificado. Las librerías todavía están ahí, desde luego, pero ahora se pueden adquirir libros “virtuales” para leer en tabletas y computadoras, y también, como siempre, físicamente los libros por medio de pedidos mediante la Internet que, muchas veces, son más baratos y no cuesta el envío. Habrá además de descuentos, algunas actividades de ventas con descuentos y otras de promoción a la lectura por las plataformas de redes sociales.
¿Por qué, o para qué es bueno el hábito de la lectura? Pues, por ejemplo, de acuerdo con la Psicología y las teorías del apredizaje, se pueden mencionar, y Sor Juana Inés de la Cruz es un ejmplo muy claro: ejercita el cerebro mediante el raciocinio y las capacidades de análisis y síntesis; desarrolla la habilidad de concentración, facilita la comprensión de ideas y de información; estimula la imaginació; fortalece el pensamiento lógico y creativo: se genera facilidad de escritura y redacción; se adquiere mayor vocabulario, e, incluso, se desarrolla la capacidad de empatía. Son muchas las cualidades que se desarrollan con una adicional: toda persona que tiene el hábito de la lectura, aprece ante los demás como una persona culta.
Vamos a recordar sólo algunos versos de los más famasos de sor Juana, haciendo algún comentario previo para su mejor comprensión. Y comencemos con el dedicado a la hermosura humana que compara al de una rosa roja (purpúrea). Aquí cultura tiene el significado de cuidado al hacer, y nevada alude a la vejez:
“Rosa divina que en gentil cultura
eres, con tu fragante sutileza,
magisterio purpúreo en la belleza,
enseñanza nevada a la hermosura”.
Los siguientes versos finales de un soneto son una joya, además de las palabras medidas y rítmicas del poema, una bella explosión del sentimiento enamorado que no para de llorar por los celos del amado:
“Baste ya de rigores, mi bien, baste,
no te atormenten más celos tiranos,
ni el vil recelo tu quietud contraste
con sombras necias, con indicios vanos:
pues ya en líquido humor viste y tocaste
mi corazón deshecho entre tus manos.”
Pues sí, parece que sí es bueno y conveniente honrar a tan grande talento mexicano dedicando un día a su memoria, con lo que ella más quiso: sus libros.